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Iron Maiden: Tropas al comando de la Bestia
Iron Maiden: Tropas al comando de la Bestia Domingo 24 de Febrero de 2008 Foro Sol México D.F.
We shall go on to the end, we shall fight in France, we shall fight on the seas and oceans, we shall fight with growing confidence and growing strength in the air, we shall defend our Island, whatever the cost may be, we shall fight on the beaches, we shall fight on the landing grounds, we shall fight in the fields and in the streets, we shall fight in the hills; we shall never surrender!
Esas fueron las palabras introductorias del discurso de W. Churchill al concierto de Iron Maiden en la Ciudad de México ante un Foro Sol que aguardó más de 50 mil personas embriagadas por proverbiales melodías de la Bestia. En un recinto que lucía imponente ante los asistentes, se vió disminuido por la energía desplegada de quienes corearon y desgastaron sus cuerdas vocales por entonar cada uno de los himnos que “La Dama de Hierro” desplegaba conforme pasaban los minutos a través de dos horas que duró el show. 7 de la noche y puntualmente Lauren Harris, hija del bajista de Iron Maiden, alumbró el colosal escenario entonando temas de su autoría con sabor de la vieja guardia del hard rock al estilo de UFO o Thin Lizzy. La fémina con venas fluyentes de heavy metal mostró buena presencia al lado de su banda que se desdobló al unísono en un ensamble parejo y satisfactorio. Terminada la actuación de Harris que duró cerca de 40 minutos, el tiempo restante para la aparición de Maiden sirvió para recargar pila y trasladarnos a los tiempos de la World Slavery Tour y Somewhere On Tour principalmente, época también en que uno de los míticos álbumes en vivo de toda la historia, Live After Death, fue grabado en Long Beach, California. Como ahora se puede revivir en el DVD del LP en directo antes mencionado, las luces se fueron a negro para ver escenas del grupo viajando en el Ed Force 1 y recorriendo algunas Ciudades de su gira para culminar en el significativo discurso de Winston Churchill en la Segunda Guerra Mundial y reventar la orquestación a doce cuerdas para impulsarnos con Aces High y un estallido humano de brazos en el aire clamando por los seis integrantes del conjunto inglés. Sin segundos de respiro de inmediato atacó el riff de 2 Minutes To Midnight. El clima sonoro a esa altura era decepcionante. Los dos temas entonados habían sufrido por lo bajo que se oyeron, pero la adrenalina era más fuerte y los fans lo hacían sentir. Bruce Dickinson saludó al públicó y recordó que este tour es una celebración y lo resaltó con canciones de linaje apoteósico como Revelations del Piece Of Mind, mismo larga duración que resguarda la cabalgable The Trooper, canción que vió a un Dickinson vestir el uniforme de un soldado británico del siglo XIX y ondeando la bandera de la Gran Bretaña. Habiendo navegado por los mares de Powerslave y su antecesor, los años de oro se recordaron con Wasted Years, composición que siempre enaltece la nobleza de los seguidores hacia la banda por los coros y la inyección de fidelidad. Durante la mayor parte del espectáculo, el frontman de Iron Maiden habló poco y se dedicó junto al resto de sus compañeros a derretirnos los rostros con más arsenal de su repertorio. Clásica pero inesperada. The Number Of The Beast normalmente se ejecuta hacia momentos climáticos de la presentación pero dado a que esta vez no era el centro de atención, fue incluida casi a la mitad del set creando nubes de intensidad vocal entre los oyentes acompañando el trabajo de Dickinson conectándose con otra de exigencia similar como lo es Can I Play With Madness, la primera que se desprendía en la noche de Seventh Son Of A Seventh Son. Para esto Dave Murray siempre permaneció discreto en un extremo del escenario, mientras que Adrian Smith daba más síntomas de movimiento; Janick Gers bailoteaba con su guitarra de un lado a otro. Steve Harris manifestaba con su rostro la fascinación que cada uno de los tracks de su propia genealogía le promueven. De regreso a 1984 y con apertura al vestidor progresivo y heróico se avecinó la tormenta que Rime Of The Ancient Mariner suscita, uno de los cortes más gloriosos en la historia de Maiden. De extensa persistencia, la gente halagaba los oídos de la banda con sus cánticos. Viajando en un santiamén con Powerslave y esos redobles introductorios de Nicko McBrain, estimó a Dickinson con una máscara que solía usar en la década de los 80. Heaven Can Wait coloreó las voces de todas las ánimas ahi reunidas y ayudó a iluminar los puentes de esta canción que involucró a algunos fans que fueron invitados a participar y aparecer en el escenario. Retornando a The Number Of The Beast, Run To The Hills fue otro pretexto para brindar con la copa de la voz, cantar y regocijar el sonido sustraído de los solos de tres guitarras, y un bajo jubiloso y enardecido. Más allá de una hora había transcurrido. Todo segundo vivido hasta ahí había sido disfrutado por muchos por la carburante garra de la banda, aunque en sonido seguía raspando los límites de calidad desaseada. Una marcha a la velocidad y a la añoranza es lo que siempre desemboca Fear Of The Dark, único tema interpretado que se salió de los alrededores de Seventh Son Of A Seventh Son que ya posee una antigüedad de 16 años, degustando en cada uno como un ofrecimiento de laureles. La cita se sellaba con el track Iron Maiden, justificación necesaria para incitar la presencia de Cyborg Eddie en el contexto de la escenografía. El grupo dejó el escenario para ser ovacionado y regresar con Moonchild y The Clairvoyant, ambas del séptimo LP de Iron Maiden, que además fueron antesala de la presentación de los músicos del combinado.
La sed aún no quedaba saldada. Hallowed Be Thy Name fue la encargada de sintetizar toda una gala de heavy metal que a la par del festejo de la agrupación y su ejército de reconocimiento, congregaron memorias, gozo y aromas de triunfo. Los estragos fueron mínimos pero recalcables. Iron Maiden no aterrizó en México con todo lo que había mostrado en otros lugares del planeta. La pirotecnia y otros utensilios que hacen aún más atractivo su show se ausentaron dejando cierto gustillo amargo. El sonido fue fundamental, sobre todo al comienzo. Sus fallas restaron un poco de intensidad que había sido fecundada pero desapareció al momento de no percibir la importancia requerida. Otro punto a destacar es la asistencia. Gran aceptación se tuvo luego de trasladar el evento a un sitio mucho más grande que el Palacio de los Deportes. El Foro Sol fue un gran marco para mostrar a varios medios que el metal o hard rock siempre ha estado latente y sin síntoma alguno de acallarse.
SETLIST Intro (Churchill Speech) Aces High 2 Minutes To Midnight Revelations The Trooper Wasted Years The Number Of The Beast Can I Play With Madness Rime Of The Ancient Mariner Powerslave Heaven Can Wait Run To The Hills Fear Of The Dark Iron Maiden ENCORE Moonchild The Clairvoyant Hallowed Be Thy Name
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